Backyard Ultra. Una prueba de resistencia en la que se corre hasta que solo queda una persona en pie. Es decir, uno gana, el resto DNF.
Cada hora una vuelta al circuito de 6,7k (un número que no está puesto al azar, es el resultado de dividir 100 millas entre 24h). Van pasando las horas, las rondas, y los participantes van cayendo descalificados al no poder completar el circuito en los 60′ establecidos. Los km van pesando en las piernas conforme se acumulan y el desgaste (físico y mental) es brutal.
Si te enfrentas a una carrera de 1, 10 o 100 km al menos sabes lo que te espera, pero en el Backyard ultra no sabes cuánto vas a correr.
Estoy obsesionado con esta carrera y no puedo de las ganas de enfrentarme a ella, pero ese no es el mensaje de este post.
El mensaje es una frase de Nick Bare (US), una bestia parda (o como diría mi padre: un armario empotrado de 2×2), que se dedica a estos y otros menesteres de carreras de resistencia. En el mini documental que hace Nick sobre una de sus participaciones esta carrera va contando como afronta cada vuelta, y la resistencia mental ante no saber cuantas vueltas al circuito va a acabar haciendo. Y en todo esto va mascando un mantra: One more. One more.
Dice así:
«One more. It’s when things get really tough. It’s not just one extra rep in the gym, it’s not one more mile… it’s when everything gets tough on a daily basis, it’s pushing past that (…). So many people have resonated with that story, the compounding consistency of going one more every day and seeing this massive benefit.»
ESA es la clave para afrontar una Backyard, pero también la clave para afrontar la vida. La actitud que te hace lograrlo cuando quieres bajar los brazos. One more. Un paso más. Y son pequeñas decisiones. Dar las gracias. Sonreir aunque no te apetezca. Perdonar. Dedicar el tiempo (que tal vez no tengas) a explicarle a esa persona de tu equipo lo que necesita para desatascarse. One more.
pd: nuestro amigo Nick completó 24 vueltas, 100,8 millas, 18h37′.
Dedicado a mi referente y maestro de la resistencia, Jesús Hernández Olalla.


