Hace unas semanas me pasó algo mientras conducía de noche tranquilamente por una carretera secundaria que me inspiró para hacer este video.
Escena bastante habitual cuando conduzco de noche: niños dormidos en la parte de atrás, esposa dormida a mi derecha, y yo metido en mis pensamientos en medio del silencio.
Era una carretera poco transitada por la sierra de Cáceres.
De frente apareció un coche que iba con las luces largas…
y no se molestó en quitarlas en ningún momento.
Me quedé ciego: no podía ver ni el coche, ni la carretera ni siquiera mi propio volante.
¿Te suena familiar?
El peligró pasó tan rápido como había llegado, y si la historia acabara aquí no tendría miga suficiente para convertirse en post.
Un par minutos después se cruzó la carretera en dos saltos un gamo. Di un frenazo controlado y evité el impacto. El frenazo hizo que mí mujer se despertara y a mi se me pusieran las pulsaciones a +180, los niños ni se inmutaron.
Cuantas veces las personas caen cegadas por unas luces largas que no les dejan ver nada a su alrededor.
En menos de 10 segundos, si no quitamos las luces largas, podemos dejar ciego a nuestro equipo. La verdadera excelencia profesional es saber cuándo usar luces largas y cuando cortas.
¿Qué “luces largas” crees que se ven más en tu empresa? Te leo👇


