Llevo unos 12 años en el mercado laboral, primero como consultor y ahora como profesional de Personas&Cultura, y he visto cantidad de empresas que buscan llevar a cabo una gran transformación, y que hacen un all-in con un nuevo y revolucionario plan estratégico a 3-5 años. Muchas veces esta gran transformación acaba siendo más bien la gran frustración, me explico.
Cuando se busca esta gran transformación se piensa mucho en Formación como palanca para el cambio, y en mi humilde opinión el reto no es la Formación sino el aprendizaje.
Formación NO es igual a aprendizaje (aunque debería!), y creo que todos tenemos experiencia de esta frecuente realidad.
El aprendizaje abre las puertas a la transformación personal de cada uno, y sólo es posible si se combina con un DESAPRENDIZAJE. Si un plan de transformación se apalanca sobre horas de formación para poner en verde un KPI, cuidadin.
Necesitamos desaprender aquello que nos ata al pasado y nos produce una mentalidad fija. Y en un mundo tan cambiante como el actual, donde la capacidad de aprender rápido es clave, aprender a desaprender es fundamental (como dice el título del famoso libro de Marshall Goldsmith: what got you here won’t get you there).
Estoy de acuerdo con Willie Pietersen (Columbia), que dice que no debemos poner el foco en Planificación Estratégica (strategic plannig) sino en Aprendizaje Estratégico (strategic learning). La fluidez en aprender y desaprender nos mantendrá con vida en este mundo cambiante donde la planificación estratégica nos mantiene rígidos.

Cómo empezó todo
Leyendo “Los 7 Hábitos de la Gente Altamente Efectiva” me di cuenta que no podía no hacerlo. Ya desde el hábito 1, ser proactivo, sentía

