Cuando ha sonado el despertador a las 6:00 y he abierto 1/4 de ojo (imposible abrirlo más) y he visto que era noche cerrada, me he arrepentido de todas las decisiones de mi vida que me han llevado hasta ese momento.
¿Quién me manda voluntariamente poner la alarma a esa hora con la maquiavélica idea de calzarse unas deportivas y salir a correr? grrrrrrr.
Entonces me he mandado a la m*** y me he ido a correr. Fin de la historia.
Dejando de lado la locura runner de apuntarse a carreras y obligarse a hacer cosas que no te apetecen para nada, sí hay algo que me gustaría compartir contigo por si te ayuda (a mí me ayuda mucho).
Anoche, cuando me metí en la cama, cansado del día y con la cabeza llena de pensamientos, pensé en el día siguiente a las 6am. Sabía que me costaría levantarme y me «escribí la carta».
Escribirte la carta es decirte a ti mismo, de tu puño y letra, las cosas que te importan, la razón por la que haces lo que haces, para que cuando aparezcan las dudas puedas recurrir a ti mismo y recordar por qué lo haces.
Lo importante es escribirla. El simple hecho de ponerlo en papel ya la graba en tu cabeza, y a las 6 de la mañana, con un cuarto de ojo abierto, muchas veces te basta con recordar que existe.
Pero ahí está, por si la necesitas leer
Ni vídeos motivadores de YouTube ni influencers que no te conocen y a los que no les importas.
Acudir a ti mismo cuando las cosas se ponen duras es ser tu propio influencer. Y ese sí es un influencer que te conoce y al que le importas. Y mucho.

¿Qué carta necesitas escribirte a ti mismo?



