El domingo estuve junto con 1.199.999 personas en la misa del Papa León XIV en Madrid. Y, sinceramente, no me habría importado que fuéramos 10 veces más… ni 10 veces menos. Porque basta con dos personas reunidas en Su nombre para que allí esté Él.
Y me impactó (una vez más) comprobar algo que se me olvida con facilidad:
no es tanto lo que nos pasa, sino cómo reaccionamos a lo que nos pasa:
🕡 Madrugar.
⌛ Tiempos de espera.
🚱 Sed.
☀️ Calor.
🧍 Estar de pie.
…
Y sin embargo, nada de eso importaba.
La experiencia no se volvió grande por la cantidad de gente, sino por la actitud de todos: sonrisa, alegría, buen humor, emoción, paciencia, cuidado mutuo, sentido… y una paz compartida difícil de explicar a quien no lo ha vivido.
Me gusta pensar que esas 1.199.999 personas son nuestros amigos, nuestros compañeros de trabajo, de universidad o de colegio, los profesores del colegio de nuestros hijos… y todos juntos vamos a poner más paz para construir un mundo mejor.


