El domingo nació mi hijo Javier. Madre y bebé están estupendamente 😊.
He estado cinco veces en un paritorio y siempre me pasa lo mismo: salgo con una admiración enorme por mi mujer.
De hecho, recuerdo especialmente uno de esos partos porque venía “crecidito” de hacer una carrera muy especial para mí, el Ironman. Meses de entrenamiento, esfuerzo, sacrificio… y cruzar esa meta me hizo sentirme fuerte.
Y, aun así, dentro del paritorio, se me recolocó todo: el fuerte, el “iron”, no era yo. Ver su templanza, su resistencia al dolor, su valentía y su capacidad de entregarse hasta el infinito… me deja sin palabras cada vez.
Conclusión, yo terminé esa carrera pero el “iron” de verdad es ella. Ironwoman. Cada día. Siendo la mejor madre y la mejor compañera de vida.
Aquí te comparto un video de dos minutos con mis reflexiones desde el hospital.


